Alimentos funcionales, prebióticos y probióticos.

Además de nutrirnos, muchos alimentos poseen propiedades que permiten mejorar las funciones de nuestro organismo, como circulación sanguínea y digestión, por lo que nos protegen de diversas enfermedades. ¿Quiere saber cómo mantenerse sano con sólo comer? Acérquese a los alimentos probióticos y prebióticos.

Esta novedosa visión parte de considerar que los alimentos no sólo deben consumirse por grupos, sino también tomando en cuenta que entre ellos conforman una importante gama de beneficios adicionales generados por el hábito de comer una adecuada variedad de productos.

Por ello, se ha creado una clasificación, la de "alimentos novedosos", en la cual se agrupa a cuatro tipos de productos que poseen efectos benéficos al organismo en distintos niveles: funcionales, prebióticos, probióticos.

Se definen los alimentos funcionales, como "preparaciones que tienen influencia positiva en el cuerpo humano, como mejorar la salud más allá de lo que haría una dieta o régimen normal; como ejemplo tenemos a las margarinas, que disminuyen el colesterol de la sangre y benefician al sistema circulatorio".De igual manera, hay otros elementos que previenen enfermedades en las vías sanguíneas debido a las sustancias que alojan, como zanahorias (ricas en vitamina A), aceites vegetales (con vitamina E) o tomate, que contiene una sustancia llamada licopeno y que pertenece a una familia de compuestos llamada carotenoides. Por su parte, ayudan a estimular las defensas en la mucosa intestinal los ácidos grasos omega-3 (contenidos en pescados), en tanto que los aminoácidos y carbohidratos poseen efecto benéfico a nivel psicológico, ya que actúan directamente en el sistema nervioso, favorecen su buen funcionamiento y previenen estados de nerviosismo, falta de concentración y tristeza.

Entre los alimentos prebióticos encontramos distintos tipos de hidratos de carbono no digeribles (Fibras), provenientes de algunos cereales, además de cebolla, alcachofa y raíz de achicoria, que al ser transformados por las bacterias de la flora intestinal ayudan a reducir diarreas asociadas a infecciones intestinales, nutren a las células superficiales del intestino grueso, disminuyen la frecuencia de cáncer de colon y regulan la producción de grasas por el organismo. Asimismo, la fibra puede transportar minerales hasta el intestino grueso, de modo que favorece que partículas de calcio lleguen al colon, donde es absorbido, de modo que este elemento no nutritivo reduce el riesgo de que los huesos pierdan su densidad (osteoporosis).

En cuanto a los probióticos, "se trata de microorganismos que no causan enfermedades y son resistentes a los efectos de la digestión, por lo que llegan vivos al colon y ejercen efecto positivo sobre la salud de la persona que lo ingirió".

Por una parte, los organismos probióticos contribuyen a regular la flora bacteriana que se encuentra en el sistema digestivo, de modo que originan un medio desfavorable para microorganismos productores de infección; por la otra, nutren y estimulan el crecimiento de las células del intestino, o bien, incrementan la respuesta del sistema inmunológico (aquel que defiende al organismo de infecciones) ante diversos factores agresores, incluso células cancerosas.

Los ejemplos clásicos de probióticos son los microorganismos del yogurt (Lactobacillus acidophilus bulgaricus), los cuales se componen de grupos de cepas con capacidad no solo de trasformar la leche en yogurt si no de proveer una ventaja para la salud. “Hay muchos alimentos típicos de las Américas que son absolutamente bondadosos con el ser humano, por eso, ahora que lo saben, pueden aprender a alimentarse mejor y sanamente.